La historia del recinto fantasmal
El paso del tiempo ha hecho de las suyas en recintos que hoy en día son ruinas.
Centros de espectáculos, restaurantes, cantinas y cines, son sólo algunos de los giros de lugares que no existen más.
Tal es el caso del Cine Teresa.
Ubicado en Eje Central Lázaro Cárdenas, justo en el Centro Histórico de la Ciudad de México, este cine guarda una historia inigualable.

Construido por primera vez en 1924, Cine Teresa contaba con una sala única que albergaba 6 mil butacas.
En ese entonces, se proyectaban películas mudas en blanco y negro que, eran acompañadas con música de piano en vivo.
Rápidamente se convirtió en uno de los cines más impresionantes y elegantes de la CDMX.
Debido a las obras que se realizarían en la avenida San Juan de Letrán, diez años después, el cine fue demolido.
Para 1942, el arquitecto mexicano Francisco J Serrano, le dio una nueva oportunidad y con un estilo Art Decó en la fachada, se reconstruyó el Cine Teresa.
En su interior se encontraban texturas en madera, bronce, un pasamanos de cristal, la escultura de Venus, murales impresionantes y mucho prestigio y elegancia.
Durante esa reapertura, ahora, se podían recibir hasta 3 mil personas.
Así, la primera película que se presentó fue “El hijo de la furia” película estadounidense dirigida por John Cromwell y basado en la novela Benjamin Blake del escritor Edison Marshall.
Era un cine lujoso y exclusivo, pues se tomaba como punto de reunión social para la elite mexicana.
A demás, era uno de los primeros cines en los que se podía disfrutar películas del cine hollywoodense.

Después del temblor de 1985 y tras una crisis, los dueños tuvieron que ceder el mando, además de su retiro de la concesión de películas comerciales.
Fue ahí, que el cine dio un gran giro.
Pues, un empresario donó una gran cantidad de películas eróticas.
Prácticamente se volvió un punto oscuro en el Centro Histórico, pues en su cartelera incluían películas triple X.
Y aunque no lo creas, fue gracias a esto que, el cine se pudo mantener de pie económicamente.
Durante esta época, se cerró la parte superior del edificio, pues el espacio estaba destinado a parejas, pero comenzó a usarse para la prostitución.
Finalmente, en 2010 cerró sus puertas, tras años de estar en crisis y mantenerse de milagro.
Hoy en día se le conoce como Centro Cel Teresa, y es una plaza comercial especializada en teléfonos celulares.
Sin embargo, actualmente, el tercer piso, funciona como una sede alterna de la Cineteca Nacional, en donde se transiten películas desde 2013.
Su fachada original y muy característica, sigue en pie y nos revela la historia del gran Cine Teresa.