Muy bien dicen que el amor verdadero es para siempre, incluso con la muerte, no existen fronteras.
Érase una vez una pareja adolescente que vivía en el estado de Durango, se encontraban estudiando el nivel de Secundaria Rosario y Joel, durante un bailable realizado en la escuela Joel le declaró su amor a Rosario entregándole una rosa artificial como símbolo de su afecto y cariño verdadero y desde ese momento la pareja fue inseparable.
Cuando ambos se encontraban estudiando una carrera universitaria, su amor terminó de una manera inesperada, Joel sufrió un accidente automovilístico, lo que a Rosario la noticia le provocó una tristeza profunda, pero con el tiempo pudo sanar y volver amar, Enrique su nuevo amor y con el cual se comprometió. Para finalizar el ciclo con Joel, aunque no significaba que no lo seguiría queriendo, Rosario fue a la tumba de su amado para entregarle la rosa que le regaló en aquel bailable escolar, sería una prueba de que estaba preparada para dejar el pasado atrás.
Al día siguiente un 2 de noviembre, Rosario encontró en su cama la rosa que había dejado en el panteón, provocándose un susto terrible e inmediatamente escuchó una voz que le reclamaba “¿Chayo, qué pasó?” “Prometiste ser siempre mía”. El miedo fue demasiado para la joven que le provocó un ataque al corazón, se dice que al enterrar a Rosario tenía entre sus manos la rosa que tenía de recuerdo de Joel, y desde ese momento se supo que la pareja su amor podría perdurar para siempre.