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El genio mexicano que se convirtió en Batman

Escrito el 30 enero, 2017

Cristobal_Miguel_Garcia_Jaimes

Cristóbal Miguel García Jaimes ha vivido en carne propia el reflejo de un país en crisis. Es hijo de una familia disfuncional, y fue criado en un entorno de pobreza y violencia, sin espacios para la educación. Con su origen hay miles, pero con su historia muy pocos.

A sus 21 años, este estudiante de Física, originario de Guerrero, tiene en sus vitrinas el Premio Nacional de la Juventud, ha participado en diversos foros científicos, dictado conferencias en varias ciudades del país, y ahora busca convertirse en un superhéroe para los niños que carecen de alguna parte del cuerpo.

Se hace llamar el ‘Chico Partículas’ en Twitter, y ahora quiere convertirse en un Batman mexicano.

El origen de este ‘Bruce Wayne’

Su historia no comienza entre los lujos de Bruce Wayne, pero sí coincide en el hecho de que él fue golpeado por factores externos en repetidas ocasiones.

Cristóbal es el mayor de tres hijos. Nació en San Miguel Totolapan, un municipio de Guerrero dedicado a la siembra de maíz, pero ubicado entre los más pobres y violentos del país en los últimos años por la lucha entre los cárteles de la droga y el gobierno mexicano.

Ante cada embate externo, como la muerte de su madre o el abandono de su padre, Cristóbal ha encontrado un refugio en la ciencia. Desde sus primeros años destacó por su curiosidad para desarrollar circuitos y explicar fenómenos naturales.

A los 10 años tomó un texto de Física como su libro de cabecera y rápidamente llamó la atención de sus profesores que lo inscribieron en competencias de conocimiento. Primero fue el campeón local, después regional y así hasta convertirse en ‘Campeón de campeones’ en un concurso lejos de su casa, al que asegura haber llegado de aventón en aventón.

Sus victorias académicas le abrirían las puertas de la UNAM para la preparatoria y posteriormente al Instituto de Física, en donde comenzaría labores de investigación junto a experimentados profesores. Aquí fue donde a los 18 años daría su mayor golpe hasta ahora: el diseño y construcción del acelerador de partículas más barato del mundo, un dispositivo en el que invirtió mil pesos y con el que puede demostrar múltiples teorías físicas.

Buscando aliados para la paz

Con el acelerador en las manos, los reconocimientos y las oportunidades para destacar llegaron en cadena: primero fue el Premio Nacional de la Juventud de 2014 en la categoría de Ciencia, después fue un viaje al CERN de Suiza a conocer el acelerador de partículas más grande y con el que se hacen algunos de los descubrimientos científicos más importantes en la era moderna, además fue considerado una de las 30 promesas de la revista Expansión en 2015, y en 2016 fue ubicado en la lista de los 15 jóvenes más influyentes de México, según Yahoo.

Apenas hace unos meses viajó a Nueva York, en donde dio una conferencia en la sede mundial de la ONU y en la que señaló una frase que ha convertido en un lema de su trabajo: “Por cada joven que continúa estudiando, tenemos doble ganancia: es un soldado menos para el narcotráfico, y un aliado más para la paz en el mundo”.

Tiempo de ser Batman

A partir de su participación en la ONU, Cristóbal comenzó una nueva etapa, en la que busca ser un superhéroe para los niños con carencias.

Con ayuda de amigos echó andar la Fundación Ciencias sin Fronteras, en la que realiza colectas de libros y computadoras para llevarlos a comunidades donde no hay, organiza eventos académicos, busca fondos para construir espacios educativos, y ahora trabaja en el desarrollo de prótesis realizadas con impresoras 3D.

“Quiero ser un Batman porque los niños saben que Batman no tiene superpoderes, pero tiene inteligencia, audacia, y fortaleza. Quiero que, al usar la prótesis, los niños sientan que no es un obstáculo más, sino parte de un superpoder”, dice en entrevista con Más México.

Se lo ha tomado tan en serio que compró un carro que piensa modificar como un Batimóvil moderno, en el que irá a repartir sus prótesis.

Hace tres años, este joven no conocía el mar, ni había viajado en avión; hoy quiere liderar un movimiento que brinde justicia y apoyo en México a los niños que más lo necesitan.

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Javier Rodriguez Labastida

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