Sara García: la abuelita de la época de oro del cine mexicano

Más recordada por sus papales de abuelita que por la comedia que tanto le gustaba hacer; Sara García sigue siendo la representación de las mamás y abuelas mexicanas

Inconfundible por su cabello canoso, sus lentes y el peinado siempre idéntico; Sara García se convirtió en la abuelita de México. Aunque es mayormente recordada por sus interpretaciones en la época de oro del cine nacional; en realidad es de las pocas personalidades cuya actividad duró más que esa misma era.

Sara García Hidalgo nació en 1895 en Orizaba, Veracruz. Sus padres, Isidoro García Ruiz y Felipa Hidalgo Rodríguez, provenían de España; y los diez hijos que habían tenido antes de la futura actriz, fallecieron antes del nacimiento de ésta. Se encontraban en México debido a que Isidoro García, arquitecto, venía a ayudar en la restauración de la catedral de Monterrey, y decidieron quedarse.

Cuando Sara era niña; el puente que separaba su escuela del pueblo se derrumbó debido a una tormenta. No fue sino hasta después del atardecer que los alumnos pudieron volver con sus familias. Sin embargo, la angustia de Don Isidoro ante la posibilidad de perder a otra hija fue tal, que le provocaría un derrame cerebral. La familia se mudó a la capital intentando buscar su recuperación, pero él falleció en 1900.

Aun así, madre e hija permanecieron en la ciudad, y Sara comenzó a asistir a la escuela. Sin embargo, 5 años después, ambas enfermaron de fiebre tifoidea; y la madre no sobrevivió.

Debido a esto, Sara quedó a cargo de la directora de la escuela. Terminó sus estudios y se dedicó a enseñar allí mismo; pero de vez en cuando salía a observar las primeras filmaciones que se realizaban cerca de la institución. Con el tiempo, al ser una visita recurrente, la invitaron a participar como extra, aunque sin paga. Ella aceptó movida por la curiosidad y apareció en En defensa propia en 1971. De ahí, Eduardo Arozamena le llamó para participar en un papel mayor. Este fue el inicio de su carrera.

Sara García en el cine mexicano

Su nombre aparece en más de 150 películas. Cuando el cine sonoro llegó a México, ella ya formaba parte de la cada vez más grande lista de actores reconocidos. Además, solía presentarse también en el teatro; por lo que su popularidad aumentó a un ritmo mucho mayor.

A los 39 años; Sara decidió quitarse 14 dientes, para mejorar su interpretación de abuelita y obtener el papel en Allá en el trópico. Se dice que para hacer la prueba, salió a la calle caracterizada; y la gente le ofrecía ayudarle a cruzar la calle. Por supuesto, no solo obtuvo el papel, sino que se convirtió en un personaje icónico del cine mexicano.

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De su matrimonio con Fernando Ibáñez nacería María Fernanda Ibáñez, la única hija de la actriz. Ella también se dedicaba a la actuación; pero la fiebre tifoidea le arrancó la vida a los 20 años de edad. Desde entonces, Sara, quien ya se había divorciado; se dedicaría únicamente al cine.

Su primera película fue filmada antes de la época de oro del cine mexicano, que se considera que inició en 1936. Sara continuó actuando hasta 1980; más allá del cine de oro y del cine de ficheras. Es una de las pocas, si no es que la única intérprete que vivió el nacimiento, el auge y la caída del cine nacional.

En 1973, la fábrica de chocolates La Azteca la contrató para ser la imagen de su chocolate de mesa. Increíblemente; casi 50 años después, esta imagen ha permanecido, y es una de las favoritas de los mexicanos.

Sara García falleció el 21 de noviembre de 1980. Lucha Villa le cantó Mi cariñito en el Panteón Jardín; de la misma manera en la que 30 años antes Pedro Infante le cantaba la misma canción en una escena de Vuelven los García.

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