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Peneques: antojito casero

Un platillo con misterio

Los peneques forman parte del amplio repertorio garnachero de la capital mexicana, principalmente.

Consisten en una preparación similar a la de la quesadilla de masa de maíz rellena y capeada, servida sobre caldillo o mole.

No se sabe mucho del origen de los peneques, lo único cierto es que no todos los conocen.

Se dice que el primer registro de los peneques se halló en un recetario del siglo XIX.

Sin embargo, los expertos indican que su referencia más certera se encuentra en los mercados públicos desde 1832 y documentado hasta 1888.

Se dice que los peneques son un derivado de los tlacoyos que se vendían en la calle.

Para prepararlos se elaboran unas tortillas ovaladas de 10 centímetros de largo.

Se cuecen por un lado en el comal, se voltean inmediatamente y se doblan por la mitad.

Se les presiona sus orillas para pegarlas y se les deja un pequeño espacio abierto por el que se rellenan.

El relleno de un peneque puede ser muy variado, dependiendo de dónde se le prepare.

Lo mismo pueden ir con frijoles refritos, habas molidas y queso fresco que con chicharrón y carne frita.

Por su forma parece como una quesadilla cerrada como una ostra.

La diferencia es que el peneque así es sólo la materia prima de todo platillo que expone a los sabores más sabrosos de los hogares de la gran urbe.

Si encuentras peneques en un mercado, lo más seguro es que te los vendan sin relleno, para que tú te encargues de personalizarlos en casa.

En cuanto a su presentación final en el plato, pueden ir ahogados en caldo o puré de jitomate.

También pueden ser salseados con distintos tipos de mole o cubiertos de una capa de queso rallado fresco

Disfruta de estos peneques y compártenos tu experiencia.

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