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Niño Fidencio y el misticismo de los curanderos

Parte del misticismo de México se debe a los saberes ancestrales, remedios y a sus chamanes y curanderos. A lo largo del país hay gente con una especie de habilidad para sanar a la gente de males físicos o espirituales. Uno de ellos es el Niño Fidencio, cuya fama se extendió rápidamente y muchos lo veneran todavía.

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¿Quién fue el Niño Fidencio?

Su nombre completo era José Fidencio de Jesús Síntora Constantino y era originario de Irámuco, Guanajuato. Después de la Revolución viajó a Espinazo, Nuevo León, lugar donde comenzó a mostrar sus dones curativos.

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Se dice que comenzó a utilizar sus poderes para curar a la gente de todo tipo de males. Inclusive, sanaba a ciegos, sordos, paralíticos o enfermos de gravedad.

Entre sus técnicas operaba sin anestesia y con vidrios cortados, pues decía que este material no producía dolor. De igual forma usaba frutas o hierbas para elaborar pomadas.

También realizaba curaciones en lugares especiales, por ejemplo, en un charco de lodo fuera del poblado. Ahí sumergía a algunos de sus seguidores para sanarlos.

Su espíritu continúa haciendo curaciones

A sus 40 años de edad, Fidencio murió el 19 de octubre de 1938. Sin embargo, su muerte sólo dio origen a la devoción de cientos de personas. Con el tiempo se convirtió en una figura emblemática para ciertas regiones del país, sobre todo al norte de México. De hecho, se dice que el mismo Plutarco Elías Calles acudió con él para curarse de un presunto caso de lepra.

Cada año, por su cumpleaños espiritual, se organizan peregrinaciones desde diferentes ciudades a Espinazo, Nuevo León.

Cuando llegan, dan vueltas al pirul donde él acostumbraba rezar. Luego, quienes desean curarse, se dejan guiar por “las cajitas o materias”. Se trata de personas que, según la creencia, prestan su cuerpo al Niño Fidencio para que continúe curando a la gente.

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Después, acuden al templo para visitar su tumba. Algunas personas recorren el trayecto de rodillas o con danzas especiales. Al entrar, hacen rezos, colocan velas y flores y cantan o ponen música. Entre los seguidores del Niño Fidencio aseguran que la fe es el principal elemento para lograr las curaciones.

Con los años, su fama creció enormemente. Pero a pesar del tiempo su historia continúa siendo un mito que deja ver el misticismo de México.

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