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La leyenda de los Reyes Magos

Los Reyes Magos, mensajeros de la paz y símbolo de la unión universal entre los seres humanos, tienen su propia leyenda ¿La conoces?

Los Reyes Magos, más allá de su mera imagen bíblica, tienen un significado muy importante: mensajeros de la paz y símbolo de la unión universal entre los seres humanos sin importar raza o condición social, hasta el día de hoy su leyenda sigue siendo parte de una celebración que chicos y grandes disfrutan por igual ¿La conoces? ¡Hoy en Más México te invitamos a descubrir la leyenda de los Reyes Magos!

Cuenta la leyenda que de Persia, lo que hoy es el territorio de Irán, salieron tres hombres sabios que vislumbraron la aparición de una nueva estrella sobre el firmamento: la estrella de Belén. Ésta era la señal que anunciaba el nacimiento del mesías, y los sabios sentían la obligación de seguir la estela hacia el lugar donde habría de nacer el Rey de Reyes. Pero no podían visitarlo con las manos vacías: fue así que cada uno de ellos eligió un presente que llevar hasta el sitio donde adorarían al hijo del hombre.

El primero y más anciano de ellos, de nombre Melchor, tomó un puñado de aromática mirra y la ocultó bajo su túnica. El segundo, llamado Gaspar, preparó un poco de incienso y con mucho cuidado lo guardó entre sus ropajes. El tercero de ellos era Baltasar, quien entre sus manos decidió llevar piezas de oro. Así pues, partieron cada uno sobre el lomo de un animal distinto: Melchor subió a su camello, Gaspar ensilló a su caballo y Baltasar montó su gran elefante. Fue entonces que iniciaron su largo viaje a través del desierto.

Los tres hombres sabios hicieron una parada para saludar al Rey Herodes, quien regía las tierras de Judea y Galilea pero, cuando gustosos contaron al monarca la buena nueva del nacimiento del mesías, éste se inquietó sobremanera ¡Alguien quería usurpar su trono! Entonces, el Rey Herodes pidió a los hombres sabios que en cuanto llegasen donde el recién nacido, volvieran a su palacio para luego ir él personalmente a adorar al niño Rey.

Pero a los hombres sabios les pareció muy sospechosa la actitud de Herodes. De hecho, cuenta la leyenda que en un sueño, los sabios fueron informados de las malas intenciones del monarca de los hebreos, y que por ello decidieron no volver a su palacio.

Finalmente, gracias a la luz de la estrella de Belén que guio sus pasos hacia él, los tres hombres sabios llegaron al pesebre donde el niño Jesús parecía aguardarles. Melchor descendió de su camello y puso a los pies del recién nacido la mirra, que simbolizaba la dimensión terrenal, al hombre de carne y hueso; después vino Gaspar, que al desmontar su caballo, colocó en la base del pesebre el incienso, que al encender despidió un humo fragante y sumamente agradable… éste simbolizaba el poder divino, a Dios. Por último bajó Baltasar de su elefante, y a los pies de Jesús depositó el oro, que simbolizaba la realeza.

Desde entonces, cada 6 de enero se celebra el Día de Reyes, recordando la visita de estos hombres sabios provenientes del Oriente al pesebre del niño Jesús, y que más tarde serían nombrados “Reyes Magos” por la Iglesia Católica. Éste día se acostumbra dar regalos a los más pequeños, como en aquel entonces los Reyes Magos hicieron con Jesús.

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