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Itzamná e Ixchel: la leyenda maya del sol y la luna

Esta leyenda maya cuenta la historia de amor entre un guerrero y una princesa; la historia del sol y la luna

De entre los mitos y leyendas más famosos en el mundo; el del sol y la luna es uno de los favoritos. La historia de dos enamorados que, debido a la distancia o los prejuicios de terceros no pueden estar juntos y deben esperar, es probablemente la que más llega a los corazones de las personas. por supuesto, los pueblos prehispánicos de méxico no podían ser la excepción.

Para los mayas, Itzamná era uno de los dioses más importantes, pues personificaba al sol, al cielo y a la sabiduría. Por otro lado, Ixchel, la diosa luna; era el símbolo de la fertilidad. Esta es la leyenda de cómo llegaron al cielo.

Ixchel e Ixtab eran dos princesas mayas de uno de los grandes reinos. Su belleza y sabiduría atraían a jóvenes de todos los confines del mayab; entre ellos, Ah Kin, o Itzamná, quien estaba enamorado de Ixchel.

Algunas leyendas cuetan que Ah Kin era ya un dios, quien recorría el inframundo en espera de que el sol volviese a brillar; adquiriendo su nombre de Itzamná más adelante en la historia. Otras versiones aseguran que Itzamná era solo un guerrero que vivía en el reino del que Ixchel era princesa. De cualquier manera, era evidente para todos que estaba enamorado de ella.

En cierta ocasión; un príncipe de un imperio vecino llegó al reino; y al conocer a Ixchel quedó prendado de ella. Los habitantes le advirtieron que la princesa tenía muchos pretendientes, y más aún, que ella parecía corresponder a Itzamná. El visitante, orgulloso, afirmó que podría enamorar a la princesa y eliminar a Itzamná de su corazón.

Entonces, Ixtab, la hermana de Ixchel, a quien no le constaba que su hermana le correspondiera a nadie; sugirió que pelearan por el amor de la princesa. Así se hizo. El visitante y el guerrero comenzaron a combatir, deseosos de vencer para conquistar el corazón de la princesa. Pero cuando Itzamná estaba a punto de ganar, el visitante lo distrajo; y aprovechando su desventaja, lo derrotó.

El alboroto atrajo la atención de Ixchel; quien acudió al escuchar el nombre de Itzamná. Al darse cuenta de que había caído, se arrodilló junto a él; pero no pudo hacer nada, e Itzamná exhaló su último suspiro.

La princesa, con el corazón roto, reclamó a su hermana por lo que había sucedido. Algunas versiones cuentan que Ixchel se quitó la vida en su desesperación por reunirse con su amado. En otras, se afirma que murió de pena.

Al príncipe visitante le cayó una maldición de la mano de Ixtab; por haber hecho trampa e ignorar las advertencias del pueblo. Mientras tanto, las almas de las doncellas de la princesa guiaron al cielo a los dos enamorados. Según la leyenda; allí se casaron.

Las versiones en las que Ah Kin ya era un dios, aseguran que es aquí donde su nombre cambia a Itzamná y se vuelve dios del sol. Ixchel, por su parte, al ser su esposa, se convirtió en la diosa luna.

En agradecimiento a su esposa por haber sido leal a su amor; Itzamná convirtió a las doncellas de Ixchel en estrellas; regalándole a ella la noche. Desde entonces, cada vez que ambos se reencuentran, el cielo entero cambia.

La del sol y la luna es solo una de las tantas leyendas de diferentes pueblos sobre el sol o sobre historias de amor legendarias. ¿Cuál es tu favorita?

Natalia E. Avendaño

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