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Cuauhtémoc: el último tlatoani mexica

Sucesor de Cuitláhuac y de Moctezuma Xocoyotzin; Cuauhtémoc fue el último líder de su pueblo

La historia de la época prehispánica en lo que hoy es nuestro país siempre nos ha causado curiosidad. Los pueblos antiguos solían resolver sus imprevistos de manera práctica y tenían jerarquías que aún hoy siguen asombrando. Y sin duda; una de las etapas que más se ha estudiado, recordado y enseñado es la de la conquista. Sobre todo, desde el recibimiento de Cortés que quedó a cargo de Moctezuma Xocoyotzin, hasta la caída de Cuauhtémoc.

Hijo de Ahuízotl; Cuauhtémoc se dio a conocer como un gran estratega. De hecho, fungió como el jefe de armas de su pueblo durante el gobierno de Cuitláhuac. Sin embargo, Cuauhtémoc recibió un territorio sin agua, desolado y aún recuperándose de la epidemia de viruela que se llevó a su antecesor.

Por lo tanto, el trabajo de Cuauhtémoc no solamente fue gobernar a los mexicas; sino que tuvo que reorganizarlos, y sobre todo, levantarlos. El tlatoani dio todo su esfuerzo y tuvo una oportunidad en el período en el que los españoles fueron expulsados del territorio. Sin embargo, no era tarea fácil tras haberse enfrentado a una enfermedad desconocida. Esto se vio empeorado por el regreso de los españoles; quienes llevaban un mejor ejército.

La captura y el tormento de Cuauhtémoc

Aunque Cuauhtémoc se esforzó en organizar a sus tropas a distancia y escapar; fue finalmente capturado por Cortés. Al ser llevado con el resto de los conquistadores, con ayuda de la Malinche les rogó que terminaran con su vida. Sin embargo, los españoles ignoraron este hecho y lo mantuvieron cautivo. De esta manera, pensaban que les sería más sencillo.

Además de esto, Cortés lo sometió al llamado tormento. Durante éste, Cuauhtémoc fue atado para recibir el calor directo de una hoguera en las plantas de los pies y las palmas de las manos. El propósito, según los conquistadores, era el de hacerle confesar la localización del tesoro de Moctezuma que se perdió en la Noche Triste. Sin embargo, los españoles que presenciaron este acto aseguran que el tlatoani no solo no cedió; sino que hizo gala de un estoicismo histórico.

De las narraciones de diferentes autores se desprendieron diferentes momentos y frases que pasaron a la historia. La más famosa probablemente proviene de la ocasión en la que uno de los miembros de la corte de Cuauhtémoc se quejó del tormento; y el tlatoani le respondió “¿acaso crees tpu que yo estoy en un lecho de rosas?”.

Por supuesto, las traducciones y la subjetividad de quienes lo presenciaron han dejado su huella en estos hechos a lo largo del tiempo. Lo que sí se sabe con certeza es que, Cuauhtémoc fue ejecutado por orden de Cortés, cuatro años después de la caída de su imperio.

Natalia E. Avendaño

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