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Cráter de Chicxulub: el origen de la vida está en Yucatán

Chicxulub, el cráter del meteorito que causó la extinción de los dinosaurios, se encuentra en la península de Yucatán ¡Atrévete a descubrirlo!

El cráter de Chicxulub es uno de los grandes misterios de la Tierra, pero en su interior se ocultan las pistas para descifrar el origen de la vida en nuestro planeta. Se cree que fue aquí donde impactó el meteorito que provocó la extinción de los dinosaurios y se encuentra en la península de Yucatán ¿Quieres saber un poco más sobre el fascinante cráter de Chicxulub?

El nombre de este cráter proviene del maya y significa “pulga del diablo”. Se originó hace 65 millones de años cuando un meteorito de entre 12 y 15 kilómetros de diámetro (unas 5 veces la Torre Koi, la más alta de México) impactó la Tierra a una velocidad de 250 mil kilómetros por hora (como si viajaras de Tijuana a Tapachula en 55 segundos) en lo que hoy es la península de Yucatán. Se calcula que bastaron de 10 a 15 segundos para que el meteorito, con un poder devastador de 300 millones de bombas atómicas, perforara un hueco de 200 kilómetros de diámetro sobre la superficie terrestre, alcanzando los 40 kilómetros de profundidad, y liberando una inmensa cantidad de energía con temperaturas de más de 18 mil °C.

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Recordemos que hace 65 millones de años, la geografía de nuestro planeta era muy distinta a la que conocemos hoy en día, pues gran parte de la masa continental que los seres humanos habitamos, estaba sumergida; así que cabe aclarar que el meteorito cayó en el océano, en lo que hoy es el Golfo de México. 

Tras el impacto, un tsunami con olas que alcanzaron los 300 metros de altura y los incendios que se extendieron por varios kilómetros a la redonda fueron el menor de los problemas para las especies que poblaban la Tierra, pues los miles de millones de toneladas de material rocoso que fueron pulverizados al instante, fueron disparados hacia la atmósfera, generando nubes negras y tóxicas que bloquearon la luz del sol. La consecuencia más inmediata fue lo que los científicos llamaron un “invierno nuclear”, durante el cual la temperatura del planeta disminuyó a tal grado que los ecosistemas terrestres se desestabilizaron, provocando la extinción de tres cuartas partes del total de las especies de plantas y animales, incluyendo a los dinosaurios, cuyo “reinado” llegaba a su fin luego de más de 180 millones de años de vida en el planeta Tierra. Ésta fue la quinta y última extinción masiva de que se tenga conocimiento.

 

Chicxulub: la clave del origen de la vida

Chicxulub, además de ser uno de los cráteres más famosos del mundo (y últimamente el favorito de los geólogos de todo el orbe), también es el nombre que comúnmente se le da al meteorito que provocó la extinción de los dinosaurios; pero, a pesar de su destructivo poder, fue gracias a Chicxulub que se dieron las condiciones necesarias para el desarrollo de nuevas especies, incluyendo a muchos mamíferos y, varios millones de años más adelante, los seres humanos.

Así se vería el cráter de Chicxulub, al norte de Yucatán, en la actualidad.

Según las más recientes investigaciones al respecto, hay evidencias de que dentro del cráter de Chicxulub comenzó a trabajar un gigantesco “sistema hidrotermal” subterráneo, cuyas altas temperaturas impidieron cualquier forma de vida por un largo período; no obstante, con el paso del tiempo, este sistema alcanzó la temperatura propicia para que, durante casi tres millones de años, albergara minúsculos microorganismos a partir de los cuales se repoblaría la Tierra.

Es por eso que científicos de todo el mundo están basando muchas de sus investigaciones en el cráter de Chicxulub para comprender otros “sistemas hidrotermales”, generados o no por impactos de meteoritos, en los cuales se pudieron haber originado las más primitivas formas de vida en el planeta Tierra.

El secreto mejor guardado de la Tierra

A pesar de su antigüedad, fue hace apenas un suspiro que se descubrió el cráter de Chicxulub (en los años 70), gracias a excavaciones que la industria petrolera mexicana realizó en la zona. En ese entonces, se detectó un comportamiento inusual en la corteza: se trataba de un anillo de picos (algo así como una cadena montañosa submarina) que rodeaba el noreste de la península de Yucatán, que se cerraba en un círculo perfecto si se seguía por tierra, hacia el sur del estado, y por el cual se explicó la formación del anillo de cenotes que rodea la ciudad de Mérida, así como el origen de buena parte de los yacimientos petroleros de nuestro país.

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No había duda de que se acababa de descubrir el cráter de un meteorito, pero no fue sino hasta inicios de la década de los 90 que se determinó que aquel era el hallazgo geológico más impactante del siglo: un cráter que superaba los 200 kilómetros de diámetro, los 2mil 500 metros de profundidad, y cuyo centro se hallaba a tan sólo unos kilómetros de Puerto Progreso, Yucatán, se acababa de convertir en el más grande y mejor conservado del mundo, ya que sobre él se acumuló casi 1 km de sedimentos a lo largo de 65 millones de años. En 2016, una expedición integrada por más de una treintena de científicos de 12 países, se encargó de perforar (con sumo cuidado) la capa rocosa que se formó sobre el cráter de Chicxulub, que está tan intacto como los cráteres de la luna.

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