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Amor y soledad, la historia que dio origen a la cascada de Basaseachi

Una de las leyendas más conocidas de amor trágico es la del Popocatépetl y el Iztaccíhuatl. Pero no es la única historia de este tipo en México. La que te voy a contar tiene que ver con el origen de una de las bellezas naturales de la Sierra Tarahumara: La cascada de Basaseachi.

Ocurrió en el México antiguo, mucho antes de que llegaran los españoles a América. 

En esa época, Candameña era el amo de la Alta Tarahumara. Y tenía una hija hermosísima, llamada Basaseachi. Era tan bonita que muchos la pretendían. Pero su padre era muy celoso.

Cuando su hija llegó a la edad de casarse, decidió probar las habilidades y virtudes de sus pretendientes. Solo ganaría quien perseverara hasta el final.

Después de una serie de pruebas, quedaron cuatro de ellos: Tónachi, señor de las cimas; Pamachi, el de más allá de las barrancas; Areponápuchi, de los verdes valles; y Carichi, el de las filigranas de la cara al viento.

La joven Basaseachi esperaba con ansias el poderse casar con el vencedor. (Posiblemente, estaba enamorada de alguno de ellos.) Sin embargo, en la última prueba, todos sus pretendientes murieron.

Profunda tristeza

El corazón de Basaseachi entró en una inmensa y profunda tristeza, pues no podía vivir con la idea de la soledad. ¡Imagínate lo que sentía!

Era tal su desesperación que se aventó de un barranco. Pero el brujo de la comunidad utilizó una magia muy poderosa para convertir su caída en una enorme cascada.

A partir de ese momento, la belleza de la joven permanecería para siempre en el lugar. Pues antes de que llegara al fondo, Basaseachi se inmortalizó en la hermosa cascada que se ubica hasta hoy en la Sierra Tarahumara.

Esta cascada es considerada como una de las más bonitas y elegantes de México. Además, es de las más altas… ¡Mide 246 metros! El agua que cae parece de hilos de plata por su resplandor. Y sale del barranco con la delicadeza de la princesa.

De Candameña, el padre de la doncella, no se supo nada más. Se dice que desapareció. Y que su espíritu aún vaga por la barranca buscando a su hija.

De alguna forma, todos hemos sentido la soledad, quizás nos aterra. Ya sea con una decepción amorosa o un duelo. Pero el arte consiste en sacar lo mejor de cada tragedia.

Siempre puede transformarse la soledad en algo hermoso si sabemos enfrentarla y disfrutarla.

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